Nutrición consciente para Niños y Jóvenes Desnutridos

Nutrición para niños y jóvenes desnutridosEntre las necesidades, prisas  y ocupaciones de los padres, muchas veces la dieta de los niños y los jóvenes pasa a segundo plano. Muchas veces no creemos que la nutrición sea algo realmente importante, ni que cuidar la calidad de los alimentos que consumen nuestros hijos o jóvenes a nuestro cuidado sea algo a qué dedicar tiempo. Por lo general nos conformamos con que los más pequeños coman “lo suficiente”, descuidando en muchas ocasiones la diferencia entre nutrir y dar de comer.

Nutrir a un niño es fundamental no sólo para su desarrollo físico, sino para que  realmente pueda tener un mejor rendimiento y maduración, tanto intelectual como emocional. Muchas veces no notamos que nuestros pequeños están desnutridos pero actualmente hay más niños desnutridos que nunca antes. La desnutrición no se mide en cuestiones de “gordura” o delgadez. Hay niños delgados que están muy bien nutridos, mientras que hay niños “gorditos” desnutridos.

Síntomas posibles de un niño desnutrido:

• Se enferma constantemente.
• Se siente débil, apático o cansado sin razón aparente.
• Esta de malhumor e irritado constantemente.
• Tiene problemas de piel o se le cae el cabello.
• Mal rendimiento escolar.
• Falta de atención y concentración.
• No duerme bien o tiene pesadillas.

¿En verdad está comiendo adecuadamente?

La calidad de los alimentos no es como era antes. Los pesticidas, hormonas, insecticidas, y productos químicos que se usan tanto para criar el ganado, animales  y vegetales de consumo, deja mucho de qué hablar respecto si a un alimento es realmente nutritivo o contamina más al cuerpo que nutrirlo. Si además de esto, consideramos todos aquellos productos chatarra y/o procesados, adicionados con conservantes, colorantes y demás, los cuales prácticamente carecen de valor nutritivo, por lo que muchos de ellos tiene que ser adicionados con vitaminas “extras”, entonces se puede hacer una valoración real de que si en verdad estamos nutriendo o solo “rellenado” a los más jóvenes.

Educar un paladar puede ser muy sencillo entre más pequeña es la persona. Los niños pueden ser fácilmente instruidos en una buena alimentación si desde pequeños se les enseña lo que es mejor para ellos y sus cuerpos.

Un niño acostumbrado a beber soda, por ejemplo, difícilmente querrá tomar agua. Comer comida chatarra, como comida rápida, por ejemplo, puede hacer muy feliz a los jóvenes y niños, pues es comida muy condimentada y adicionada con todo tipo de cosas para seducir al paladar. Sin embargo, los azucares y harinas refinados, por ejemplo, causan severos estragos en la salud y resultan ser un verdadero veneno a la larga que deteriora órganos y sistemas. El azúcar, por ejemplo, daña el sistema nervioso y, además, es adictiva, por lo que quizá el joven acostumbrado se resistirá a dejar de consumir sodas y productos azucarados.

Por otro lado, todos aquellos productos fritos o grasosos, son muy llamativos también, así como los embutidos o la leche de vaca y derivados (quesos, etc.) los cuales, en su exagerado consumo, solo generan problemas de sobrepeso, salud y deterioro de tejidos.

Una dieta consciente

Será difícil empezar una rutina de nutrición consciente con los más jóvenes si el adulto no tiene una convicción personal por seguir una dieta saludable. En realidad, la comida sana no es en ningún momento aburrida o insípida, quizá lo que desanima a comerla es que se requiere tiempo de elaboración de alimentos, tiempo que en la actualidad es difícil de conseguir para muchos adultos que trabajan.

Sin embargo, es necesario que tomemos en cuenta que un pequeño esfuerzo cada día puede hacer grandes y beneficios efectos a la larga, pues un niño y joven bien nutrido será un adulto muy saludable, más creativo y más entendido emocionalmente.

Nutrir adecuadamente no tiene porque ser una tarea pesada o tediosa. Simplemente hay que hacer algunos cambios de hábitos y elegir los alimentos de más calidad.

Cambiando de dieta

No creas que es misión imposible: si en verdad lo deseas, puedes empezar haciendo cambios graduales en la dieta. Comienza por ir introduciendo en la dieta de tus niños alimentos de calidad, evitando refrescos, procesados, harinas blancas y embutidos.

Prefiere los alimentos más frescos y orgánicos, pues estos están libres de pesticida y demás. Por ejemplo, puedes empezar a sustituir el pan blanco por el pan integral, la leche de vaca por las leches vegetales, el azúcar refinada o blanca por azúcar morena o miel de abeja, etc. Si haces este cambio poco a poco y con ingenio, el joven o niño ni lo notará.

Aquí algunos tips para ayudarle a tu niño o joven a comer mejor:

• No cedas a la primera cuando te pida refrescos, dulces, golosinas o productos chatarra o comida rápida (como hotdogs o hamburguesas procesadas, fritos, etc.). Posterga cada vez más el tiempo en que se lo das. Para esto, evita que haya estos productos en casa, pues si los tienes ahí te será difícil negárselos. Entre más alargues el tiempo de dárselos, estarás ayudándolo a pasar la crisis de necesidad de dulce o harina, etc. Puedes decirle: no te puedo dar refresco por ahora, peo te puedo ofrecer un jugo de frutas, por ejemplo, o un vaso de agua. Quizá al principio rechace la idea, pero si insistes poco a poco se acostumbrara.

• Evita darle a los niños chiquitos biberones con refresco o agua endulzada. Esto solo los acostumbrara a lo muy dulce y procesado. Pon, mejor, de hierbas endulzado con poca miel o jugos de frutas.

• Trata de tener más fruta y verdura en casa, para cuando abra el refrigerador o ve el frutero, pueda elegir este tipo de golosina o tentempié. También, las barritas de granola son golosinas nutritivas.

• Trata de preparar los alimentos en casa y evita usar sal o azúcar, úsala lo menos posible, y no cuezas los alimentos demasiado. Las verduras, entre más crudas, mejor. No frías los alimentos, pues les quitas su valor nutritivo y lo único que se come de un alimento frito son muchas toxinas y grasas nocivas que solo generan desnutrición y sobrepeso.

• Haz al menos una comida al día en casa donde vigiles que el niño o joven coma la dosis apropiada de nutrientes: vegetales frescos,  sopas con lentejas o leguminosas, y proteínas. No acompañes las comidas con ninguna bebida azucarada, pues esta fermenta los alimentos y no permiten una buena digestión.

• Ofréceles agua pura a cada momento; si eres paciente, se harán muy pronto el hábito.

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7 Comentarios
  1. 28 septiembre 2016
  2. 23 julio 2016
  3. 22 febrero 2015
  4. 3 diciembre 2014
  5. 11 julio 2013
  6. 9 mayo 2012
  7. 2 diciembre 2011

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