Yo nunca voy a Adelgazar, Mi Cuerpo es así

Yo nunca voy a adelgazar, mi cuerpo es asíCuando miramos a nuestra familia y nos damos cuenta que todos o la gran mayoría tienen sobrepeso u obesidad, es fácil asumir que se trata de un problema “hereditario”, esto quiere decir, que toda la culpa es de los genes que nuestros padres, y a ellos sus padres, nos han ido heredando.

Así, nos deslindamos de toda responsabilidad sobre nuestro cuerpo, y es común que tengamos pensamientos como, “así soy yo, siempre he sido así”, “jamás voy a perder peso”, “todos en mi familia somos llenitos”, “será imposible que yo adelgace”, etc. Pero la realidad es, que en la gran mayoría de estas familias, son los hábitos los que realmente están provocando esta obesidad, aunque cabe mencionar que en algunas ocasiones si se trata de los genes, esto en realidad es muy raro y generalmente no es la razón la principal.

Nuestro pensamiento de que nuestro estado normal es tener obesidad, se suele reforzar, si además, desde nuestra infancia padecíamos sobrepeso.

Hijo de padres obesos ¿más propensos a padecer obesidad?

Desafortunadamente las probabilidades de padecer obesidad siendo hijo de padres obesos es mayor, se estima que cuando uno de los padres padece obesidad su hijo tiene un 50% de sufrir este mismo problema, mientras que si ambos padres son obesos, estas probabilidades se elevan hasta el 80%.

Tal vez estás pensando ¡Lo sabía, es hereditario!,  pero aparentemente no sólo heredamos los genes sino también los hábitos, así que gran mayoría de este porcentaje de riesgo se debe a nuestros hábitos que hemos heredado de nuestra familia, y no a nuestro código genético.

¡Enhorabuena! Esto quiere decir que  si corregimos y hacemos cambios en nuestros hábitos, podemos ponerle fin a esta cadena de una vez por todas.

¿Mi cuerpo es así o son mis hábitos?

Antes que nada, no podemos sacar una conclusión, si no hemos hecho nada para perder peso, es decir, si seguimos teniendo los mismos hábitos de siempre, esos que nos han inculcado desde niños, sería más lógico que nuestra alimentación sea la culpable, y no nuestra genética.

Si no realizamos un ejercicio regular, y llevamos una dieta poco saludable, ten la seguridad, que estos factores son son los culpables del exceso de peso, antes que culpar a los genes. Con esto quiero invitar a hacer una reflexión, y empezar a identificar los hábitos que están detrás de la obesidad, como los siguientes:

  • Saltarse los tiempos de comida, por ejemplo saltarse el desayuno
  • Comer aun cuando nos sentimos satisfechos
  • Pobre consumo de frutas  y verduras
  • Comer por ansiedad o para sentirnos mejor anímicamente
  • Alto consumo de carbohidratos (panes, pastas, cereales, azúcares, etc)
  • Preferencia por alimentos industrializados (enlatados y carnes procesadas como embutidos, etc.)
  • Dieta rica en grasas y preparaciones como fritos, rebozados, etc.
  • Consumo habitual de bebidas azucaradas (refrescos, jugos industrializados)
  • Falta de sueño
  • Poca  actividad física

Hay más factores que pueden influir en la obesidad, y sí, la genética también es un factor que nos predispone a ganar peso, pero, hasta el día de hoy las investigaciones han demostrado que los genes por sí solos no son determinantes, esto quiere decir, que una persona cuyos genes lo predisponen a la obesidad pero que lleva una dieta saludable y realiza un ejercicio regular, no debería tener sobrepeso u obesidad.

Aprende a desarrollar nuevos hábitos para Adelgazar

Es muy difícil hacerle frente a todos nuestros hábitos, empezar a ver que quizás comer el platillo familiar favorito, no es tan saludable después de todo, y que comer más no siempre quiere decir que te haga más fuerte o más saludable, es todo un reto, pero no es imposible.

Primero que nada, hay que detectar que hábitos están favoreciendo que tengamos peso extra, y empezar a hacer algo para transformarlo en un hábito saludable.

Debemos enfocarnos en lo que es saludable, en muchos de los casos, podemos requerir una asesoría nutricional. Quiero destacar que no es necesario abandonar todo lo que nos gusta, a veces solo hace falta moderar el consumo y reducir las cantidades de nuestros alimentos.

Comenzar poco a poco es una buena opción, si por ejemplo no ingerimos verduras, es importante comenzar a incluirlas en las preparaciones de nuestros alimentos, por lo menos aquellas que sabemos que nos agradan, y semana a semana ir probando una verdura diferente.

Iniciar poco a poco con una rutina diaria de ejercicio es más efectivo que iniciar de golpe, puedes comenzar realizando 10 minutos y conforme vayas sintiéndote más cómodo con esta duración, ir aumentando 5 minutos hasta alcanzar de 45 a 1 hora de ejercicio por 4 o 5 días de la semana.

Por último, recuerda que debes tener mucha paciencia, conforme vayamos realizando cambios dietéticos y adquiriendo nuevos hábitos los resultados comenzarán  a verse.

Si puedes compartir este entusiasmo por cambiar con tu familia, y logras que el esfuerzo se haga común entre todos los miembros, ¡Mucho mejor!, no sabes cuántos de ellos podrían estar resignados a que no hay nada en el mundo que los haga perder peso si siempre han sido así.

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  1. 22 enero 2015
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  2. 9 diciembre 2014
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