¿La culpa es de los genes?

En los últimos años, la Cuerpo humanoobesidad ha sido un tema de estudio constante, una enfermedad que la comunidad científica trata de desentrañar, y eso los ha llevado a buscar respuestas en nuestro ADN, será que ¿acaso estamos programados genéticamente para padecer obesidad?

No es difícil encontrar familias, de padres y hermanos obesos, lo que lleva a muchos a preguntarse, ¿La culpa es de sus genes?, la respuesta es sí, la obesidad también tiene un factor genético. Pero como influyen los genes, a la hora de ganar peso, es un mecanismo que pocos entendemos.

Evidencia científica

Expertos en control de peso, han observado que individuos con ciertas variaciones de genes, tienden a comer más comidas y meriendas con más calorías por día y, a menudo eligen los mismos tipos de alimentos altos en grasa y azucarados.

Un estudio publicado por la revista American Journal of Clinical Nutrition y que aparece en la edición de junio, revela que ciertas variaciones de los genes que han sido previamente relacionados con la obesidad, pueden desempeñar un papel en los hábitos alimentarios que pueden desencadenar obesidad, influyendo directamente en la forma que elegimos nuestros alimentos.

No obstante, esa no es la única manera en la que nuestros genes actúan propiciándonos obesidad, existen también fenotipos de “carga ahorradora”, es decir, que podemos tener genes que vuelven a nuestro cuerpo más susceptible a guardar los excesos de carbohidratos en los depósitos de grasa, muchos seguramente pensaríamos que son genes indeseables, pero que, en tiempos antiguos, probablemente significaron el éxito de nuestra especie.

Nuestra genética proviene de hombres de las cavernas, que luchaban por sobrevivir y conseguir alimentos, tarea que en ocasiones podía costarles la vida, no obstante, los genes se especializaron a través de los años, volviendo a individuos más capacitados para ahorrar “energía” dotándolos de metabolismos lentos, y con preferencia al almacén de grasas. Lo que ahora nos puede parecer una aberración, fue un total éxito de la genética, lograr esa capacidad ofrecía mejores posibilidades de vida ante un panorama de escasez de alimentos. Lamentablemente, el hombre moderno, ya no tiene, en la mayoría de los casos esas dificultades por conseguir alimento, por el contrario, la oferta de alimentos ricos en grasas y carbohidratos es constante, y su actividad física es prácticamente nula, en comparación, con la de nuestros antepasados, de forma tal que, la combinación “ahorradora” y la actualidad, se traducen en obesidad y enfermedades asociadas al síndrome metabólico.

Se puede vencer a la genética

Afortunadamente, los hallazgos también sugieren que puede ser posible para minimizar el riesgo genético al cambiar uno mismo los patrones de alimentación, es decir, si cambiamos nuestros hábitos de alimentación y añadimos una actividad física regular, estamos favoreciendo a eclipsar el efecto que parecen tener esos genes sobre nosotros.

Nuestros estilos de vida son fundamentales a la hora de determinar si somos delgados u obesos, independientemente de nuestras características genéticas, es decir, el factor genético nos puede predisponer, sin embargo, no es determinante.

El descubrimiento de marcadores genéticos, es una herramienta más para los profesionales de salud, ya que puede ayudar a elegir las pautas para tratar la obesidad en las personas genéticamente predispuestas.

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10 Comentarios
  1. 8 noviembre 2015
    • 10 noviembre 2015
  2. 12 enero 2015
    • 14 enero 2015
  3. 15 junio 2012
  4. 15 junio 2012
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