Elaborar una Dieta Equilibrada es Cuestión de Planificación

Todos deseamos llevar una vida saludable y una buena alimentación. Sin embargo, los hábitos actuales ha repercutido en el deterioro progresivo de nuestra dieta diaria. Las prisas, los productos precocinados (repletos de conservantes y colorantes, calorías, grasas y sal) y la cantidad de estímulos que recibimos para dejar nuestra alimentación en manos de grandes cadenas de fast food hacen que relajemos nuestras costumbres y nos dejemos llevar por la pereza que puede resultar el cocinar nosotros mismos.Elaborar una dieta equilibrada es cuestión de planificación

Un buen método para cambiar nuestros hábitos es el de comenzar a comprar los productos con cabeza, siguiendo una planificación, dependiendo del menú semanal que queramos elaborar.

¿Cómo debemos planificar el menú semanal?

Hay que tener en cuenta si aquellas personas que van a comer el menú semanal trabajan fuera de casa o, al menos, conocer bien qué tiempo suelen estar fuera. Así se pueden prever las cantidades y el consumo de lo que compraremos fresco. Un truco muy frecuente es tomar como idea orientativa el típico menú infantil del colegio, que suele ser variado. A partir de esa referencia, podemos cambiar los tipos de alimentos que se incluyen en él, para no repetir platos de pescado, carnes y verduras.

Calcular las cantidades que se necesitarán durante los próximos siete días resulta crucial por varias razones. Primeramente para evitar que los productos frescos se pongan en mal estado por no consumirse. Y segundo porque, a pesar de que está muy bien preocuparnos por lo que nuestro hijo necesita, también tenemos que valorar qué cantidades son adecuadas para nosotros ya que, de no hacerlo, acabaremos volviendo a la dejadez de comer cualquier cosa.

Algo muy positivo a tener en cuenta es el hecho de comer toda la familia junta, al menos una vez al día, los mismos platos. Es una buena forma de educar a los niños, al tener delante el ejemplo de que sus padres comen de manera equilibrada. Es necesario que los desayunos incorporen fruta o zumos naturales, para que el cuerpo reciba los azúcares y la fibra que necesita. No deben servirse grandes cantidades en las cenas, ya que deben incluir platos más ligeros (el cuerpo a esas horas ya no quema las mismas calorías que por la mañana). Beber agua es totalmente necesario. Sin ella, el cuerpo pierde su correcta hidratación. Se recomienda consumir al menos 1,5 litros, mejor que bebidas gaseosas o alcohólicas.

Comer bien lleva tiempo

Sin duda, el tiempo que se invierta antes de comer ayudará a que aquello que ingiramos sea elaborado de la manera más natural por nosotros, sin necesidad de tener que echar mano de los típicos precocinados o apresurados bocadillos.

Esta variación en el hábito de comidas colaborará en la pérdida de peso de toda la familia y ayudará directamente a la incorporación paulatina de alimentos que hemos dejado olvidados: legumbres, ensaladas, pescados y carnes a la plancha, y verduras… Sin ellos, nuestro organismo no podrá funcionar de manera óptima y estaremos condenando al cuerpo a que sufra en el futuro alguna enfermedad relacionada con el sobrepeso y la mala alimentación.

 

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6 Comentarios
  1. 29 octubre 2015
  2. 23 septiembre 2015
  3. 29 junio 2015
  4. 28 junio 2015
  5. 26 junio 2015
  6. 26 junio 2015

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