Comer despacio y Adelgazar

Comer despacio y AdelgazarComer despacio es una sana costumbre. ¿Dedicas menos de 15 minutos a comer?, ¿En ocasiones ni siquiera te sientas a comer? O, ¿llegas a tu hora de comida con mucha hambre y quieres comerlo todo ya?, ¡Cuidado! Este comportamiento puede estarte haciendo ganar peso.

Masticar despacio es en realidad más importante de lo que imaginas, y por el contrario comer rápido puede ser mucho más peligroso de lo que parece.

El hábito de abalanzarse sobre la comida

Puede desarrollarse por diversos motivos, desde un apetito voraz, hasta la falta de tiempo, no obstante el resultado es casi siempre el mismo, una alimentación mal balanceada.

Muchas veces por las prisas, omitimos algún tiempo de comida, como el desayuno, o retrasamos nuestros horarios, y cuando nos sentamos a la mesa, o tenemos oportunidad de probar alimento, lo hacemos muy rápido, debido a la fuerte sensación de hambre, esto provoca que comamos “de más”, es decir, no nos detenemos aunque ya hayamos consumido lo necesario para nuestro organismo, ya que nuestro cerebro no recibe la señal de saciedad a tiempo.

Otro problema asociado a comer rápido, es que además de la cantidad, provoca que seamos menos selectivos en nuestros alimentos, casi nunca optamos por comer verduras desenfrenadamente, por lo regular los alimentos que nos son más tentadores, son aquellos que menos nos benefician.

Saciedad y masticación

Está demostrado que nuestro cerebro recibe la señal de saciedad luego de 20 a 25 minutos de que empezamos a comer. Si alguna vez te ha pasado que aún crees tener hambre y pides una nueva porción que tarda en llegar, habrás notado que tu hambre ya no está, o casi se esfumó.

Comer o masticar más despacio, nos permite tener un mayor control sobre lo que comemos y evita que caigamos en excesos.

Tips para comer despacio

Quizás pienses que ya estás acostumbrado a comer de cierta forma y que no vas a conseguir cambiar ese hábito, pero se puede conseguir si te lo propones y con ayuda de algunas estratégias.

Lo primero que debes hacer, es evitar llegar a comer con demasiada hambre, ya que esta necesidad nos hará más difícil concientizarnos de comer más lento.

Para evitar que esto ocurra, no saltes tiempos de comida, y respeta tus horarios para comer, si, aún así, notas que llegas con mucha hambre a la hora de comer, entonces procura incluir un refrigerio entre tus comidas principales, como un puñado de nueces o almendras, o un yogurt bajo en grasa, estas opciones no aportan muchas calorías y pueden evitar que caigas en excesos durante tus tiempos de comida.

  • Aleja los cubiertos: Deja el tenedor o la cuchara por un lado, entre cada bocado.
  • Come acompañado: De esta forma evitas concentrarte sólo en la comida y puedes charlar o escuchar la conversación mientras comes.
  • Cambia de mano: Si eres diestro, utiliza la mano izquierda para comer, esto dificultará un poco la tarea y también prolongará el tiempo en el que comes, si eres zurdo, utiliza la mano derecha.
  • Relájate: Muchas veces el estrés y la ansiedad, provocan que comamos con rapidez a veces sin disfrutar lo que estamos comiendo, procura tomar tu tiempo entre cada bocado para disfrutar el sabor y la textura del alimento, te sorprenderás de lo útil y reconfortante que puede ser.
  • Respeta tus horarios: Disciplínate y no dejes la comida para el último, procura asignarte media hora para tomar tus alimentos, ¿cuántas veces no sacrificamos nuestro horario de comida para hacer otras actividades?, recuerda que es por tu salud.
  • Sigue el ritmo del más lento: Una estrategia muy útil es imitar a aquél que sea más lento a la hora de comer.
  • Presta atención a la saciedad: Si te ha pasado que te sientes satisfecho pero decides continuar comiendo, o incluso pedir algo más, cuestiónate si lo haces por ansiedad, o sólo por aburrimiento, opta mejor por un vaso de agua o una bebida sin calorías para distraerte.
  • Evita la televisión o leer mientras comes: Está comprobado que  comer frente al televisor puede hacernos comer más y más rápido sin darnos cuenta, procura evitar este hábito.

Consecuencias de comer rápido

Comer rápido no sólo nos hace comer exceso, también puede ocasionarnos una mala digestión.

La masticación requiere su tiempo ya que además de triturar los alimentos, hay enzimas digestivas en nuestra saliva que inician el proceso de digestión, si nosotros no le dedicamos tiempo suficiente a masticar entonces es probable que nos saltemos este proceso, dándole más trabajo a nuestro estómago y generando esa sensación de incomodidad.

Los expertos recomiendan masticar hasta 40 veces un bocado para una mejor digestión.

Además, al comer rápido tenemos más posibilidades de ingerir aire, lo cual provoca gases, eructos, que ocasionan molestias.

Por último, el metabolismo puede ralentizarse si comemos más rápido, debido a que el alimento debe permanecer más tiempo en el estómago para su digestión.

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